DISCURSO ANIVERSARIO 2013

Nuestra escuela naval celebra hoy un nuevo aniversario, con el orgullo que nos otorga ser parte de un plantel que nació hace 195 años, en los albores de la patria.

Comenzamos esta ceremonia recordando a nuestros ex alumnos fallecidos en cumplimiento del deber, los tenientes felipe jimenez vargas y miguel casas cordero menendez. Sus trágicas muertes nos recuerdan que en estas aulas se inicia una vida de servicio público, en la que debemos estar dispuestos a dar la vida por los intereses superiores de la patria.

Sería difícil, para cualquiera de los presentes, condensar en unas cuantas líneas la multitud de sentimientos que evocan las palabras “escuela naval”. Surgen con esas palabras los imborrables recuerdos de juventud de aquel lugar donde comprendimos el significado de conceptos como: “honor”, patria”, “sacrificio”, “disciplina”, “compañerismo” y donde aprendimos a crecer como marinos y como personas.

 Siendo adolescentes, en un día de verano, atravesamos el imponente portalón de nuestra escuela llenos de ilusiones y sueños. Sabíamos que nos enfrentábamos a un nuevo mundo, de esfuerzo y de rigor. Confiábamos en que aquí nos enseñarían una forma de vida única,  distinta y atrayente.

La escuela nos imprimió carácter a cada uno de nosotros. Todos los alumnos de la escuela naval hemos recibido un mismo sello, pese al paso del tiempo y a los cambios que ha sufrido el país, y también la marina. Ese sello se traduce en la manera de ser y actuar de los oficiales de la armada: valórica y abnegada.

La escuela naval ha venido formado líderes a lo largo de 195 años, contribuyendo decisivamente al engrandecimiento de la marina y de la patria. Este aniversario es una ocasión propicia para recapitular sobre el pasado, para analizar el presente y para entregar una señal de futuro a quienes son la razón de ser de esta escuela: los cadetes navales.

Este es el mismo establecimiento que formó a oficiales de la estatura moral y cívica de arturo prat, juan josé latorre, jorge montt y luis gómez carreño. La misma escuela naval que ha demostrado, a través de las hazañas de sus hijos en tiempos de guerra y de paz, que ha sido capaz de impregnar en sus mentes las virtudes y principios requeridos para asumir la responsabilidad de conducir a la institución.

Así lo hizo esta escuela en las pasadas décadas, y confíamos que seguirá haciéndolo en las próximas, porque estamos consciente sde que la escuela naval es custodia de una tradición y una historia gloriosas. Nos sentimos responsables por ese legado.

Si nos detenemos a reflexionar sobre aquel 21 de mayo de 1879, podremos apreciar que el comandante arturo prat tomó una decisión que cambió los destinos de nuestra nación: dar la batalla y no rendirse ante su adversario.

En su arenga demostró que su concepción del cumplimiento del deber fue un impulso consciente. Esa decisión y las acciones que siguieron fueron la culminación de una sólida formación naval, espiritual y cívica, recibida desde su hogar, pero refrendada en su paso por este mismo plantel cuando integró el curso de los héroes.

Esto no ha cambiado con el tiempo. Los oficiales de marina siguen siendo educados como personas honorables y dignas, y al mismo tiempo, son formados como líderes capaces de conducir y guiar a sus subordinados y como profesionales altamente competentes en el amplio espectro de desafíos que impone la vida en el mar.

Es aquí, en esta escuela, donde el carácter y los valores se van consolidado poco a poco en cada uno de sus cadetes a través de un régimen estricto, una férrea disciplina militar, exigiendo dar ejemplo a  los menos antiguos, y recordando las virtudes fundamentales.

De esta forma nos aseguramos que cada oficial que egresa de este plantel pueda  afrontar  los más duros momentos en el ejercicio del mando, ya sea en tiempo de paz, en situaciones de crisis, como también en combate si fuese necesario.

Formar oficiales es un proceso complejo y de alta exigencia. El proceso de formación para entregar a la armada un oficial con capacidades de liderazgo debe ser continuo, coordinado y concatenado entre todos quienes sirven en esta escuela naval. El cuerpo de oficiales, los profesores y los profesionales de apoyo desarrollan múltiples actividades de manera eficaz, y asumen una altísima responsabilidad.

Sea para todos ellos: oficiales, profesores y dotación del plantel mi reconocimiento en este día tan especial.

La carrera del marino es una actividad que tiene tanto de vocación como de riguroso profesionalismo y dedicación.

La satisfacción del deber cumplido, es la mejor prueba de la formación integral que la escuela naval de chile entrega a sus educandos. Lo hizo antes y lo continúa haciendo hoy día.

Estamos conscientes de que el sistema  educacional naval debe responder a las necesidades de una institución que es, a la vez, tradicional e innovadoravalórica y tecnológica, flexible y sólida. Por eso la escuela conjuga en sus planes de estudio el cambio con la tradición, para mantener deliberadamente vinculados el pasado, el presente y el futuro.

Quisiera mencionar brevemente el rumbo que lleva la escuela y algunos desafíos que estamos enfrentando, cuya superación permitirá alcanzar las metas propuestas.

El primer desafío es continuar profundizando los procesos de cambios iniciados hace algunos años, donde el cadete más antiguo impone su autoridad sobre la base del  conocimiento, el ejemplo, la preparación profesional y la experiencia vivida en su formación, enfatizando la formación del carácter y de la voluntad especialmente en los cadetes de primer año.

Un segundo desafío, es ofrecer una escuela atractiva para gente motivada. Para ello hemos concretado proyectos en directo beneficio al cadete, tales como: mejorar la red de internet y ayudas a la instrucción para ser un plantel educacional con la mejor tecnología disponible, modernizar la biblioteca y la cineteca, y optimizar con esto el proceso de formación.

Hemos reparado los casinos de cadetes y brigadieres, los patios y áreas verdes, buscando con esto un lugar más atractivo para nuestros cadetes. También se han  aumentado las horas en el simulador de navegación, con el propósito de preparar lo más cercano a la realidad, a  los futuros oficiales de puente.

En este contexto, destaca la imponente sala histórica, donde exhibimos la reliquia más importante para todos los chilenos: la espada de arturo prat. Nos enorgullece ser custodios de lo más sagrado del máximo héroe nacional: su símbolo del mando.

Estamos completando un ciclo como institución de educación superior acreditada, enfrentando ahora una nueva evaluación para demostrar el mejoramiento continuo y comprometernos a seguir destacándonos entre las universidades chilenas.

Como estamos mirando a futuro, también estamos avanzando en certificarnos como un “campus sustentable” que nos distinga entre los mejores plantes de estudios superiores del pais por el compromiso con la gestión de la energía y el medio ambiente, compromiso que acompañará a los futuros oficiales a lo largo de sus carreras navales.

Tambien, estamos incorporando nuevos procedimientos y acuerdos con corporaciones, que contribuiran a alcanzar mejores niveles de excelencia cultural, academica y de liderazgo. Materializado por personas de alta experiencia en las areas de interes para la formacion integral del cadete.

En lo deportivo, estamos alcanzando las metas de ganar nuestras categorías en los deportes náuticos y de trabajo en equipo, en especial la vela y boga. Creemos que estos deportes son instrumentos para desarrollar en los futuros oficiales  “ojo marinero” que les dará seguridad y eficiencia en los puentes de mando de las unidades, y además para seguir prestigiando a la institución en los campeonatos nacionales de deportes náuticos.

Sin duda, el más gratificante de los desafíos es el de seguir mejorando la formación de los futuros líderes de la marina, ya que  hoy se están formando en la escuela los almirantes y jefes que la conducirán en la segunda mitad de este siglo.

Nuestra marina ofrece una carrera atractiva y nuestra escuela naval una formación motivadora y profesional, por lo que estamos teniendo cerca del millar de jóvenes postulantes que quieren servir a su patria y llegar a ser oficiales de marina.

Sin embargo no hay que olvidar cual es la esencia de  la escuela naval, formar líderes.

Los elevados y necesarios contenidos científicos y tecnológicos que se desarrollan en nuestras aulas no pueden hacernos olvidar que la razón principal de la gestión formativa es la enseñanza del arte de mandar, ciencia que resulta ser una de las más difíciles de aprender.

La escuela no olvida el viejo precepto que sostiene que para saber mandar hay que aprender a obedecer, siendo a través de un ambiente de estricta disciplina basada en el respeto a la jerarquía y obediencia a la autoridad en todos sus niveles, militar, moral y académico, es donde el cadete aprende y practica los conceptos que utilizará para guiar y liderar.

Esta disciplina no se contrapone con el juicio crítico que todo líder debe desarrollar para apreciar en su complejidad las situaciones que enfenta, para escuchar a sus subordinados, y para saber hacerse escuchar por sus superiores. El pensamiento crítico y la capacidad de comunicación fortalecen la disciplina, al incoporar la reflexión, el trabajo en equipo, y por sobre todo la lealtad.

El honor y la disciplina, el patriotismo y la eficiencia no son otra cosa que el cumplimiento del deber. Son principios permanentes que cada cadete debe adquirir como hábitos personales. La integridad y la autoridad moral generan la adhesión de sus subordinados, y por eso han sido y seguirán siendo el pilar fundamental para el ejercicio del mando.

También esta escuela, como parte de la marina, difunde y cumple las tradiciones que acompañan desde hace casi dos siglos a sus cadetes, todo esto con el propósito de que cada alumno se sienta orgulloso de ser un cadete naval.

¡Cadetes!

La ciencia y la tecnología seguirán cambiando, las metodologías de enseñanza también, pero tengan claro que nuestra escuela necesita que sigan el trazado que la marina quiere en cada uno de ustedes: ser líderes de su gente y estar preparados para mandar en el combate, ejerciendo la autoridad de acuerdo a nuestro estilo naval y con el carácter y los valores que se requieren en esta profesión.

 Sientan el orgullo de pertenecer a esta institución.

Por muchos años van a recordar este patio del buque al atardecer, con su escuela naval formada y equipada con sus mejores galas para celebrar esta emotiva ceremonia.

Hoy estamos junto al sr. Comandante en jefe de la armada, el alto mando naval y nuestros distinguidos invitados.

En un futuro cercano, algunos de ustedes estarán presenciando una ceremonia como esta vistiendo el uniforme de almirante, y recordarán este día.

Hoy somos nosotros quienes sentimos el orgullo de compartir este día con la razón de ser de este plantel, sus cadetes.

Este orgullo renueva el compromiso que nos anima cada día para cumplir la más noble de las misiones: formar los mejores líderes para servir a la patria.